Esa Etapa De La Vida
porRebekah Branham Smith
"...Él
con su mano indicó a la dama que pasara a la plataforma y mientras ella
se acercaba comenzó d decirle: '¿Cree Ud. con todo su corazón?'.
Para
a algunos pasos de donde él estaba, ella asintió ligeramente con su
cabeza y con voz débil dijo: 'Sí'. El Hno. Branham mirándola a los ojos
comenzó a describir su condición: 'Ud. está pasando por algo que hace a
las personas temer, es una condición nerviosa..., simplemente es esa etapa
de la vida..."
He leído que para un 15% de
mujeres afortunadas La Menopausia no tiene mayor relevancia en sus
vidas, bien por ellas; mientras que para el 85% de nosotras, esta etapa
puede convertirse de una leve molestia en un período totalmente
debilitador.
El 67% de nosotras está destinado a sufrir
bochornos, que en muchas mujeres se prolongan por 5 años o más, ya que
nuestros niveles hormonales aumentan y bajan a una frecuencia de 6 veces
al día (y en algunos casos 6 veces la hora).
Los síntomas que se
presentan son: Mal humor, depresión, melancolía, enojo, fatiga,
taquicardia, sudor nocturno, insomnio, dolor de hombros y caderas,
pérdida de memoria y otros más; una real variedad de "desafíos" físicos y
sicológicos.
Desafortunadamente, para algunas mujeres la
Menopausia significa una terrorífica caminata a través de un largo y
oscuro callejón, en cuyas tinieblas se oculta un grupo de demonios que
atormentan la mente y se mofan de que el desastre es inminente. Cada
etapa amenaza a su víctima de que cruzará el límite y, sin poder tomar
control de sí misma, caerá al vacío desconocido llegando incluso a la
locura.
En el párrafo superior de la primera página el Hno.
Branham explica a una mujer en la línea de oración que la Menopausia es
algo que "hace a las personas temer". La razón es fácil de entender.
Un
hecho que me llamó la atención hace algún tiempo fue que hoy en día las
mujeres inician su menopausia 5 años más temprano de lo que era hace 30
años. En la actualidad 8 de cada 100 mujeres comienzan a experimentar
la etapa antes de los 40 años; el punto es el siguiente: Si Ud. se
encuentra en la etapa de los 40 años y aún no tiene ningún tipo de
síntoma, es muy probable que esté pasando por una etapa denominada
"pre-menopausia" (período de preparación para la Menopausia), de esta
forma, completar todo el ciclo hasta llegar a la etapa post-menopausia
le significa a una mujer entre 7 a 10 años.
Mi madre fue una de
aquellas mujeres que iniciaron su menopausia a una edad temprana.
Recuerdo aquel día en el cual yo iba a conocer qué significaba ser una
mujer (razón por la cual escribo este artículo hoy), ella tenía sólo 42
años y yo 15 años, una típica adolescente extrovertida, egoísta y de mal
carácter. Recuerdo muy bien el hecho de que mamá, quien siempre fue muy
reservada y de modales suaves, comenzaba ahora a actuar de forma
"extraña", es decir, se le agotaba la paciencia y regañaba en forma
frecuente y en voz alta para luego terminar llorando; pero aun lo más
extraño de todo era verla frecuentemente parada frente al refrigerador
con la puerta del freezer abierta, aparentemente sin razón alguna.
Bueno,
aquel día en particular se produjo una cierta colisión entre mi
insensatez y su frustración, tuvimos una "discusión" y, aunque he
tratado, no logro recordar la causa de nuestro desacuerdo. Sí recuerdo
que tuvo lugar en la cocina y en ese momento creí que estábamos solas.
Cualquiera haya sido el punto en discusión, yo pensé que llevaba ventaja
y que estaba a punto de "ganar", cuando papá de pronto se asomó en el
pasillo que dirigía al comedor y dijo: "Sis." (forma en la que solía
llamarme mientras era adolescente y la cual yo prefería mucho más que el
apodo de niñita "Belpy", que generalmente trataba de ignorar). "¿Puedo
hablar contigo en el otro cuarto?", me dijo, y se dirigió a su oficina.
Yo miré a mamá y la mirada de alivia que su rostro reflejó en ese
momento fue suficiente para activar en forma simultánea todos los
botones de mis "malos modales". "Está bien, dije, tú ganas", mientras me
volvía para seguir a papá. "Siempre soy yo la que está equivocada y tú
eres la que tiene la razón, ¿Era eso lo que querías oír?". Papá ya había
desaparecido del pasillo y mamá estaba detrás de mí en la cocina,
mientras tanto yo seguía desahogándome, ¡perdónenme, perdónenme, perdón
por vivir, perdón por todo lo que he hecho...! ¡No sabía cuando
callarme!. Al momento de alcanzar a papá en su oficina todavía seguía
hablando necedades. "No es necesario que hablemos", dije a papá, "Ya he
admitido que estaba equivocada...". Él levantó la mano para interrumpir
mis regaños y con una sonrisa en su rostro dijo: "La verdad es que tú
tienes la razón".
Yo casi no podía creerlo, "vamos a decirlo a
mamá", fue mi primera reacción, pero él me indicó con la mano que me
sentara. Papá se sentó en su sillón de estudio y yo fijé mis ojos en su
banquillo de descanso para pies. Papá se inclinó hacia mi hasta que
nuestros rostros estuvieron lo más cerca posible y en voz baja me dijo:
"Dejemos que mamá gane y esto será un secreto entre los dos."
Bueno,
eso no me alegró mucho, sin duda mi mirada reflejó cómo me sentí en ese
momento. Él dijo: "Creo que deberíamos hablar ahora mismo acerca de
algunas cosas que están sucediendo a ti y a mamá, de manera que puedas
entender la causa del por qué ambas se sienten y actúan de la manera que
lo hacen".
Hoy tengo 51 años y he pasado por esa Etapa de la
Vida que a muchas mujeres hace temer. Sin embargo, gracias a esa
conversación que tuvo lugar hace 36 años, no hubo temor en mí. Si bien
es cierto que manifesté síntomas suficientes para haberme incluido en el
85% de mujeres que mencioné al principio de este artículo, no obstante,
creo que mi actitud y forma de ver las cosas contribuyeron a que este
período de transición fuera una etapa de mi vida relativamente
tranquila.
Mientras relato a Uds. los principales puntos que papá
conversó conmigo aquel día, espero que Ud. también reciba una ayuda
emocional que alivie el transcurso de esta etapa en su vida. Es
sorprendente el hecho de que gran parte de lo que papá me habló aquella
ocasión, recién en la actualidad está siendo dado a conocer como
"Nuestros Últimos Descubrimientos".
Han pasado ya tantos años que
estoy segura de que Ud. me perdonará si quizás no recuerdo las palabras
exactas que fueron habladas. No obstante, en mi mente están vivas las
analogías y cierta terminología que papá utilizó, y es esto lo que he
llevado conmigo durante toda mi vida. A continuación y con mis propias
palabras contaré lo que recuerdo de aquella conversación:
Los
seres humanos durante el transcurso de sus vidas atraviesan por ciclos.
En una mujer esos ciclos funcionan generalmente en base al número 7 y
corresponden a la manera en que las fases de la luna cambian al 7º día,
afectando los ritmos reproductivos de una mujer y los pulsos hormonales.
Por ejemplo, alrededor de los 7 años una niña comienza a cambiar sus
dientes, a los 14 (comienza el 3º ciclo) es el inicio de la menstruación
en donde ella se transformará en una mujer capaz de procrear. A los 21
años se entra en la etapa de la flor de la vida, pero a los 35 años
comienza un ciclo de declive en su vida. Alrededor de los 42 años
(comienzo del 7º ciclo) el período de reproducción de la mujer comienza a
menguar y alrededor de los 49 (8º ciclo, se produce un nuevo comienzo)
el período de la menstruación termina y la mujer ya no puede tener
hijos.
A los 56 años ella pasa a un nuevo ciclo, en donde se
convierte en un ser completamente renovado tanto física, mental y
espiritualmente.
Es durante el 3° ciclo (período de la
adolescencia) y el 7° ciclo (inicio de la menopausia) donde ocurren los
cambios físicos y químicos más significativos en nuestros organismos,
por lo tanto, estos ciclos tienden a ser los años de la vida más
incompatibles en cuanto a lo emocional.
La pubertad por lo
general es considerada una etapa en la que se producen cambios
positivos, en ella nuestros organismos comienzan a acumular energías
(papá repitió esta palabra muchas veces durante su explicación) para
sobrellevar el embarazo y parto de un bebé; mientras somos jóvenes
pensamos y miramos hacia el futuro, nuestras responsabilidades no son
muchas y debido a que aún los cambios que estamos experimentando no nos
causan temor, nuestras actitudes son en su mayoría positivas. Los
momentos de ansiedad que no podemos explicar, días de malestar físico
que tenemos mensualmente, manchas en el rostro, etc. Forman todos parte
de los "Dolores del Crecimiento" que aprenderemos a soportar.
Es
notorio que la mayoría de las personas no considera la menopausia una
etapa positiva del ciclo de la vida, los cambios que ocurren en el
organismo de una mujer pueden causar que cada sentimiento, impresión,
reacción se multipliquen miles de veces y entonces, mientras la mujer
alcanza un nivel crítico en su ser físico y emocional, Satanás se hará
presente para tratar de manipular su mente y ésta es la razón por la
cual la menopausia es una etapa peligrosa en la vida de una mujer.
Papá
enfatizó que los síntomas físicos son muy reales, la necesidad que
tenía mamá de acercarse al refrigerador me fue explicada de esta manera:
Mientras
mi organismo joven almacenaba las energías, se produjo un cambio físico
que hizo subir la temperatura de mi termostato interno (de manera que a
futuro me transformara en una incubadora). Papá comparó esto con algo
que yo conocía muy bien, la valiosa e inseparable olla a presión de
mamá. Simplemente mientras yo pasaba por el proceso de acumulación del
vapor que luego necesitaría para dar a luz y ser madre, ella (mamá) en
cambio se encontraba en la etapa de enfriamiento, ya que el tiempo de
cocción había terminado, y por supuesto todos sabemos lo que pasa al
mover un poco el calibrador de presión de la olla. Cuando mamá
experimentaba esos repentinos bochornos y corría al refrigerador,
simplemente se producía un pequeño escape de vapor, una filtración de
vapor así decirlo. ¡Y a pesar de la incomodidad, en realidad era algo
positivo para ella!. Aprendí que esta molestia puede durar un momento
largo (ya que algunos organismos trabajan más que otros para mantener la
presión interna). ¡Sin embargo, una vez que esas energías vitales se
liberan completamente, vuelven al organismo para el uso exclusivo que
les de su dueña!. Nada se ha perdido durante el proceso, sino que ahora
sólo ella ocupará esas energías para el resto de los años y el precioso
tiempo que queda por delante.
Papá dijo: "Cuando ella haya alcanzado ese "Cambio de Su vida", se pondrá mejor que nunca".
"¿Mejor
que nunca?", pregunté: "¡Absolutamente!", afirmó él. Y esta frase la he
relacionado con la menopausia durante toda mi vida. ¡Mejor que nunca!.
Estaba cierta de que llegado mi tiempo, cualquier cosa que sintiera o
experimentara serían síntomas de CAMBIO y no de problemas.
La Menopausia significaba que yo estaba en camino de SER MEJOR QUE NUNCA.
Papá
también me habló acerca del parámetro emocional relacionado con la
Menopausia y la forma de desenvolverse en él. Una mujer que está pasando
a través de este cambio tendrá diariamente que enfrentar un síntoma
diferente y que a menudo le causa temor. Ellas se preguntan: "¿Y ahora
qué me irá a pasar?", y por lo general centran su atención en vivir la
incertidumbre de cada día.
Papá me preguntó: "¿Has tratado alguna
vez de andar en bicicleta mirando sólo hacia las ruedas de ésta?. Él
dijo: No lo podrías hacer, ya que comenzarás a tambalear y caerás o te
saldrás fuera del camino directo a los arbustos".
Cuantas veces
cree Ud. que sin darnos cuenta ocasionamos mayor stress a nuestras vidas
sólo con prestar atención al "Ahora", en vez de mirar "Lo que está por
delante". Los médicos siempre han señalado que el stress aumenta la
intensidad de los síntomas físicos, es más, sabía Ud. que la ciencia ha
comprobado que las tensiones y el stress también aumentan el número de
bochornos que ocurren en esta etapa?
Muchas mujeres han optado
por aplazar la Menopausia con un medicamento llamado, Hormone
Replacement Therapy (suplemento hormonal), como forma de evitar las
molestias físicas y emocionales de esta etapa, pero creo que después de
leer las citas del tema que hemos adjuntado, Ud. deseará meditar en las
decisiones ya tomadas, por lo demás existen muchas otras formas de
ayudarse que las que su médico le puede estar ofreciendo o que aún
conoce.
Uno de los primeros síntomas que experimenté de la
menopausia fue sudor nocturno, lo que me ocasionaba cansancio al día
siguiente, pero después de consultar con el dueño de un local naturista
de nuestra ciudad y persona experimentada en productos naturales,
comencé a ingerir dosis de un producto llamado, Black Currant Seed Oil
(Extracto de grosella, fruto medicinal). El resultado fue muy positivo,
pues dentro de tres semanas las molestias cesaron.
Por supuesto
no todos los organismos tienen las mismas necesidades, pero si Ud. desea
reemplazar los medicamentos químicos por aquellos naturales, hoy en día
existen en el mercado muchos libros que le servirán de guía para que
Ud. elija entre las decenas de hierbas orientales y otros productos
naturales a base de plantas que están disponibles.
Recuerde, la
Menopausia no es el fin de su vida, sino el cambio de su vida ¡y
cualquier cambio es desafiante!. Es posible que esta etapa no sea algo
para la risa, sin embargo, no deje que Satanás tome ventaja, mantenga
siempre una sonrisa en el rostro y recuerde esto: Ud. está en camino de
SER MEJOR QUE NUNCA. ¡Créalo!
Texto tomado de la pagina del hermano Jorge Smith
©Believers International 1967-2006